síndrome postvacacional
Consejos para acabar con el Síndrome Postvacacional
Por: Alex Postance
Tiempo de lectura: 3 min

Se acaba el verano y con él llega el mismo drama de todos los años, el fin de las vacaciones. Vuelta a los horarios, vuelta al trabajo, a la rutina e inevitablemente vuelta al malhumor, al cansancio y a las ganas de que lleguen otra vez esos días para los que queda un año duro de trabajo por delante. Si estás triste, enfadado, cansado o con ganas de llorar, no te preocupes, no tienes nada grave, lo tuyo es Síndrome Postvacacional.

¿Cómo sé si tengo el Síndrome Postvacacional?

El Síndrome Postvacacional no es otra cosa que la falta de un periodo de transición o adaptación desde el tiempo de ocio a la vida activa, y es que es muy duro pasar de estar en la playa a ponerte el traje y sentarte delante del ordenador. Para que este duro trance sea más sencillo te mostramos algunos trucos que te pueden ir muy bien si a estas alturas todavía sueñas con el olor del mar:

  1. Piensa en positivo. Es el primer paso para conseguir superar el Síndrome Postvacacional, piensa en todo lo bueno que te va a traer este nuevo curso y recuerda los buenos momentos como una motivación para seguir con tu día a día.
  2. No pienses los días previos. No sirve de nada martirizarte pensando en los días que te quedan para volver o pensando en todo lo que te espera a la vuelta. Vive el momento y disfruta de esos últimos días que luego los echarás de menos.
  3. Has tenido vacaciones, no te quejes. Para un momento y piensa en lo afortunado que eres por haberte podido ir de vacaciones, seguramente habrá mucha gente que no haya podido disfrutar de unos días libres.
  4. No tengas prisa en tu vuelta. Es normal que necesites un proceso de adaptación, no te cargues de trabajo los primeros días, está comprobado que necesitarás al menos una semana para volver a coger ritmo, así que, despacito y buena letra.
  5. Busca alicientes. Como si se tratara de los propósitos de año nuevo, piensa en lo que te gustaría hacer para cambiar la rutina y hazlo. Nadar, hacer un curso, aprender un idioma… Si es algo que realmente te motiva te ayudará a volver con más ganas.
  6. Hábitos de sueño. Intenta recuperar tus hábitos de sueño antes de ponerte a trabajar. Si consigues dormir 8 horas antes de entrar en la rutina, estarás más descansado y preparado para lo que se avecina.
  7. Organiza salidas y planes divertidos. Volver a trabajar no significa tener que dejar de salir a pasear, ir de terrazas o hacer alguna escapada. Prepara planes divertidos afterwork o de fin de semana y verás como la rutina es mucho más llevadera.

En definitiva, asume la vuelta, te has reincorporado y no hay vuelta atrás, piensa en la suerte que tienes de tener un trabajo que te permita irte de vacaciones. Piensa en lo bien que lo has pasado estos días libres y empieza a pensar en tu próximo destino, antes de que te des cuenta, ¡estarás haciendo las maletas otra vez!