El candidato en el nuevo panorama laboral
Por: Carla García
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El panorama laboral está en constante cambio. La economía, la capitalización, o el auge y caída de distintos sectores suelen ser los causantes. Antes, el candidato siempre era considerado el “débil” en un proceso de selección. Ahora nos encontramos ante un cambio de contexto en el que se le atribuye un papel más activo.

Siempre se ha dado por hecho que los empleadores tienen la sartén por el mango. Especialmente, durante los últimos años de crisis, el nivel de ofertas de trabajo era inferior al nivel de demanda. Afortunadamente la situación ha mejorado (un poco), y los candidatos cada vez empiezan a ver los procesos de selección no cómo un pulso sino como un diálogo entre dos partes iguales.

La relación entre empleado y empleador ha cambiado mucho, y ya no existe el trabajo para siempre. Los candidatos cada vez tienen más en cuenta que si no son admitidos en un puesto, habrá otro. Lo mismo ocurre si ya han sido contratados pero no se encuentran a gusto. De hecho, según la firma estadounidense ‘Kelly Services’, más del 50% de los ‘millenials’ busca trabajo aunque esté satisfecho en su empresa. A esto hay que sumar el clamor de una mayor flexibilidad en favor de la conciliación. En este nuevo contexto se intenta escapar de la libre disponibilidad, y falta de flexibilidad.

Contexto Digital

También juega un papel importante el panorama digital en el que nos movemos. Hace unos años para buscar un empleo había que imprimir varias copias de CV, y “patear la calle”. Con suerte en un día productivo se podría optar puerta a puerta a unas cuatro o cinco ofertas de trabajo. Hoy en día, en dos horas de búsqueda intensa se puede optar a más de 20.

Lucha de género

Durante los últimos quince años otro de los cambios más importantes que ha experimentado el mercado de trabajo español ha sido la incorporación de las mujeres a la actividad laboral. Mientras que antes estaban encasilladas en unos pocos empleos, hoy en día lo tienen mucho más fácil para encontrar cualquier tipo de trabajo. No obstante todavía queda un largo recorrido para reducir la brecha salarial y lograr una plena igualdad. Según el Instituto Nacional de Estadística, los salarios recibidos por mujeres son de un 22,9% menos que el de los hombres.