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expresión corporal

¿Qué comunicas cuando no comunicas?

Carla García
Tiempo de lectura: 4 min

Cuando preparas una entrevista de trabajo, ¿qué haces? Seguro que rápidamente vienen a tu mente cosas como revisar el currículum, prepararte las posibles preguntas que puedan hacerte y prepararte la ropa. Pero… ¿tienes en cuenta la expresión corporal? Puede parecer absurdo pero es real: sin hablar decimos mucho.

¿Cuándo es importante controlar esto? Por ejemplo, si gesticulas mucho, es probable que en situaciones de nervios (como una entrevista) tiendas a hacerlo más y esto pueda causar mala impresión al entrevistador. Es importante que tengas estas cosas en mente para poder controlarlas.

Seguro que te vienen a la cabeza más preguntas: ¿cómo saludo a mi entrevistador? ¿Qué hago con las manos durante la entrevista? ¿Cruzo los brazos? ¿Las coloco encima de la mesa? ¿Cómo las muevo al hablar? Estos simples gestos pueden restarte o sumarte puntos en la entrevista personal.

¿Por dónde empiezo?

Como en Job Today somos buena gente, queremos brindarte algunos consejos para que tu lenguaje corporal no perjudique tu selección dentro de una entrevista:

  • ¡Antes de nada! Adecúa tu imagen a la imagen de la empresa. Es más sencillo de lo que crees, si lo piensas: evitar símbolos, cuidar la higiene personal, no llevar perfumes excesivos o no maquillarse demasiado. Cuidar la imagen personal resulta ser fundamental para el entrevistador. Te recomendamos ver con anterioridad, la imagen y el perfil de la empresa para estar lo mejor posible para ese día tan esperado.
  • Recuerda siempre establecer un contacto visual directo con el entrevistador. Hacer contacto visual durante toda la entrevista con el entrevistador resulta satisfactorio. Evitar la mirada de la persona con la que hablas denota poca transparencia por tu parte. Si mirar a los ojos te resulta especialmente incómodo, puedes probar a fijar tu mirada en el espacio que hay entre las dos cejas, justo donde empieza la nariz. Tu entrevistador no notará que esquivas su mirada.  
  • El saludo es clave. Si el saludo con tu entrevistador es un apretón de manos, es importante que no sea demasiado débil, pero tampoco le aprietes demasiado. Recuerda que es el primer contacto con él, de manera que al estrechar la mano debes transmitir confianza sin intimidar al entrevistador.
  • No olvides sonreír. Desde el momento en el que te recibe el entrevistador, hasta la despedida, intenta mantener la sonrisa. La sonrisa te hará parecer amable, receptivo, simpático y, sobre todo, seguro de ti mismo. A la hora de la selección, la sonrisa y la simpatía siempre se tienen en cuenta para el ambiente de la empresa.
  • Mantén una postura corporal correcta: espalda erguida y mirada al frente. La postura te hace sentir una persona segura y firme. Una persona con una postura relajada, da la impresión de una persona insegura, poco responsable y poco seria.
  • Evita gestos que transmitan rechazo o inseguridad. Intenta no esconder las manos debajo la mesa o debajo de tus piernas para evitar moverlas demasiado y parecer sobreactuado. Cruzar los brazos en una entrevista no es una buena idea, ya que puede hacerte parecer una persona insegura, cerrada y con miedo a los cambios. Lo más recomendable es apoyar las dos manos sobre la mesa pero sin invadir el espacio del interlocutor, y que los gestos de las manos se ejecuten acorde con tus palabras.

Quizá pueda parecer algo muy complicado (sobre todo en la entrevista, donde todos nos ponemos un poco nerviosos) pero son cuestiones simples. Si tienes dudas sobre si exageras algún punto de gesticulación mientras hablas, pregúntale a alguien cercano a ti, que seguramente se habrá fijado en ello con anterioridad (haznos caso: ¡funciona!).